Primer Encuentro Internacional de las Violencias Contra los Animales

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Foro organizado por la facultad de Derecho y Ciencias Políticas. (Medellín, abril 2016)

Participamos como ponentes en el Primer Encuentro Internacional de las Violencias Contra los Animales, una jornada académica desarrollada en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia. El evento dio cita a profesionales de distintas áreas del conocimiento, así como representantes de administraciones públicas de distintos países. Junto a Marcela Aguiñaga, Vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Ecuador, pudimos mostrar los avances en materia de protección animal que estamos realizando en nuestro país.

Fundamentación del evento

Textos vía Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia.

Es claro que siempre habrá que trabajar por la defensa de los derechos de los hombres. Ahora bien, los hombres también somos animales y hoy en día sabemos que estamos emparentados con los animales no humanos, mucho más de lo que alguna vez creímos.

La tesis de la superioridad de los humanos está hoy siendo desvirtuada, pues los argumentos invocados para sustentarla son cada vez más deleznables. Actualmente han surgido teorías no exentas de debates que incluyen el hombre como animal humano en la naturaleza y pretenden un equilibrio entre estos sujetos (animal humano, animal no humano), sin la supremacía que propone el antropocentrismo.

Tampoco existen argumentos legales para inobservar las obligaciones con respecto a los animales: si no somos fundamentalmente distintos, esos seres no podrán estar por fuera del ámbito de protección de las normas jurídicas, incluso para los más escépticos detractores de la protección animal, es innegable nuestra dependencia de ellos y por ende la necesidad de crear y perfeccionar cada vez más las normas que se encargan de regular las relaciones hombre –animal, para reconocer en este último el valor intrínseco de que es titular.

Estamos llamados a vigilar y defender los derechos de los animales, más aún cuando hemos asumido como propia la domesticación totalitaria de la naturaleza, cuando nos hemos creído con un derecho superior al de las otras especies, cuando hemos caído en el racismo que fundamenta la violencia contra nuestra especie y la justifica frente a otras. Si bien no existe ningún criterio moral que justifique lo anterior, si existe una obligación, un compromiso ético y una necesidad evidente de protección y vigilancia y es por eso que el tema de las violencias contra los animales debe constituirse en objeto de estudio, debe explorarse, escudriñarse y profundizar en sus fundamentos por las implicaciones que pueden derivarse de la naturalización de tales violencias en una sociedad, que de forma previsible puede generar también, conductas destructivas para los animales humanos con el consiguiente impacto para el ecosistema y para la alteración de las relaciones entre los diferentes seres vivos que cohabitan el planeta.

La historia de la humanidad ha evidenciado no solo la relación permanente entre animales no humanos y animales humanos, sino también la violencia de estos hacia aquellos justificada en la religión, la ciencia o los adelantos tecnológicos desconociéndoles su capacidad de sintiencia.

Tratando de abundar en argumentos se dice además, que esta violencia se justifica en tanto que el animal humano está dotado de razón lo cual lo hace dominante y poseedor del conocimiento y los animales no humanos carecen de tal atributo, lo que los ubica en una posición de subordinación que da lugar a que puedan y deban ser dominados por quien tiene el conocimiento y es titular de una capacidad razonadora, ubicando el humano a su servicio todas las demás especies, en una relación utilitarista que le permite, por su supremacía, valerse de ellas.

Son diversas las manifestaciones del maltrato y abuso que padecen los animales: tortura y crueldad, abandono, falta de cuidado, falta de alimentación, de agua, de refugio, falta de atención veterinaria; confinamiento, privación de libertad, mutilación, muerte, negligencia de los animales humanos para con los no humanos o del Estado en la ausencia de políticas que incluyan normas y educación para controlar esa forma de violencia.

Algunas teorías han intentado ponerle límites a ese desmesurado abuso con una réplica que demuestra que los animales no humanos no fueron incluidos en el contrato social lo que da al traste con su supervivencia y de hecho ha facilitado la extinción de muchas especies a cargo del animal humano, generando con ellos una deuda impagable.

Desde el año 2012 la Declaración de la Conciencia de Cambridge sostiene que los estudios sobre el campo de la conciencia avanzan rápidamente en el estudio de los animales humanos y no humanos.

Implica lo anterior que la humanidad está ante la necesidad de un cambio de actitud frente al trato violento con los animales no humanos.

Colombia cuenta con herramientas legales y operadores competentes para controlar las violencias, sin embargo queda pendiente mucho por hacer.

Este encuentro pretende despejar algunas dudas frente a la importancia de analizar el tema desde la academia, describir algunas de las experiencias locales y su trascendencia, así como hacer visibles propuestas Latinoamericanas en las que se ha ido superando el antropocentrismo produciendo paulatinamente un giro hacia el equilibrio entre el hombre y la naturaleza.

También se pretende demostrar la importancia de contar con herramientas para facilitar la comprensión y análisis de las violencias contra los animales no humanos en la sociedad y su relación, con otras violencias dirigidas a los animales humanos.

Es alarmante el número de casos de maltrato a animales no humanos y el grado de violencia hacia éstos, lo que nos indica que se trata de un problema frecuente y difundido, tanto en nuestro país como en el mundo entero, que hay que analizar con detenimiento, pues de su ocurrencia se deducen consecuencias que afectan la convivencia entre los animales humanos y el análisis aporta además elementos para la transformación de formas de violencia cultural.

Algunas de las situaciones más comunes padecidas por los animales no humanos corresponde a su uso para trabajo y transporte; animales salvajes y domésticos empleados para el entretenimiento (circos, zoológicos, cabalgatas, espectáculos, peleas y competencias); animales de compañía abandonados o mantenidos en malas condiciones; animales víctimas de las corridas de toros y de la zoofilia, todo lo anterior se puede traducir en una sola palabra: violencias, sin embargo quienes se han encargado de estudiar el tema de las violencias solo lo han referido a los animales humanos y a las cosas, los actos descritos a pesar de encerrar el concepto de violencia cuando se dirigen a los animales no humanos se han denominado maltrato, abandono, nunca violencia, el término violencia, más contundente se ha dejado solo para los animales humanos.

Todo lo anterior ha sido el detonante para que en este evento se consideren metodológicamente, tres ejes: la mirada desde varias disciplinas en torno al tema de las violencias contra los animales no humanos, un segundo eje sobre las estrategias para la superarlas y un tercero acerca de la situación de los derechos de los animales en Colombia.

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